lunes, 13 de febrero de 2012

Una mañana en el British Museum



Qué mañana de Viernes tan fantástica que tuve la semana pasada!

Me invitaron a asistir a la gran Final del concurso de Chino Mandarín, organizado por el banco HSBC y el British Council. La gran final fue en el precioso Museo Británico (en la foto, a primera hora de la mañana, cuando llegué... no había nadie!).

Me invitaron para dar uno de los discursos de bienvenida al evento, en representación del British Council.

Había oído hablar de esta competición, pero nunca había sido testigo de primera mano. La competición reúne a estudiantes de todo el Reino Unido para mostrar sus habilidades del idioma chino ante un grupo de ilustres jueces (nativos y no nativos). Después de las semifinales, que tuvieron lugar en Londres y Newcastle, donde 300 estudiantes de 27 escuelas secundarias compitieron en las categorías individuales y de grupo, los 90 mejores llegaron a la final del viernes.

En la final, sus conocimientos del idioma y la cultura chinas se pusieron a prueba una vez más. Y el premio, os preguntaréis? Bueno, los diez ganadores viajarán a China para experimentar todo lo que han aprendido, bien de cerca ... un gran premio!

Yo estaba muy emocionada de haber sido invitada a dar uno de los discursos de bienvenida, junto a representantes del Museo Británico, del HSBC y del panel de jueces - no sólo por la atracción que tiene este concurso, del que ya había oído hablar mucho, sino también por razones personales, las cuales compartí con el público como parte de mi discurso.

Como sabéis, nací en Barcelona (hace ya muchos años!), y cuando era niña, soñaba con viajar y conocer el mundo. Desde pequeñita que ya tenía una fascinación particular por los idiomas, y tuve la suerte de que mis padres me empujaron a aprender Inglés desde una edad muy temprana.

Los chinos creen en algo que ellos llaman 缘分 o "yuánfèn", que básicamente significa que hay un principio predeterminado que dicta las relaciones de una persona con los demás y con los acontecimientos de la vida - un poco como creer en el "destino". Bueno, fue sin duda el "destino" el que me llevó a estudiar el chino en primer lugar, ya que acabé aprendiendo esta lengua más o menos por un accidente administrativo cuando comencé mi carrera de Traducción e Interpretación en Barcelona, ​​hace ya muchas lunas.

Y de la misma manera que me enamoré de la lengua Inglesa, este giro del destino hizo que me enamorara también de la lengua y de la cultura chinas. Una cosa llevó a otra, como un rompecabezas mágico, donde todas las piezas se van colocando en su lugar - Me dieron una beca para ir a China, luego vine al Reino Unido para hacer una segunda carrera en estudios chinos, y luego viajé a Taiwán, donde empecé a trabajar para el British Council y donde viví durante 9 años. Y de allí acabé en Malasia, donde el "yuánfèn" atacó de nuevo: en Kuala Lumpur me enamoré y me casé con el que es ahora mi marido, Sebastian (que, además, es mitad chino!).

Así que, básicamente, lo que vine a decir a todos estos jóvenes finalistas, que acababan de embarcarse en su "viaje Chino" es lo siguiente: que el aprendizaje de idiomas te abre las puertas al mundo, que te permite entender otras culturas, otras personas, hablar, compartir, hacer amigos, confiar más en los demás, incluso enamorarte! Abre nuevos horizontes, así como mejores oportunidades de trabajo... en resumen, te hace un ciudadano del mundo.

Me sentí muy orgullosa de poder estar allí, y poder compartir esta experiencia con todos estos jóvenes participantes y sus profesores.

2 comentarios:

  1. me gusta tanto tu historia!! me encanta oírla!

    y sí, está claro que tu vida viene marcada por los idiomas y por la curiosidad por el mundo

    (otra Dragona ;)

    besos

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  2. Me imagino a los estudiantes embelesados escuchándote...existe algo parecido con el español?

    Petó

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Muchas gracias por pasarte por "Tres Cosas Hermosas" y dejarnos un comentario!