jueves, 26 de febrero de 2009

Zaragoza: Música, Religión & Arte

El miércoles hicimos una escapadita de dos días a Zaragoza. Teníamos una visita de trabajo en el Auditorio de Música, y aprovechamos para quedarnos una noche y visitar un poquito la ciudad... yo (qué vergüenza!) solamente había estado una vez, con el viaje de fin de curso de 8º de EGB en el 1985 creo que era... para que veais lo vieja que soy! Sebastian, mi marido, no había estado nunca.

Aquí está una de las ventajas de volver a tu país después de 17 años de vivir fuera: te das cuenta del montón de lugares que tienes que descubrir y re-descubrir. Lo ves todo con un "par de ojos nuevos", como aquel que dice, e incluso las cosas más cotidianas las encuentras curiosas e interesantes. Además, como Sebastian es británico, veo también las cosas a través de él, de sus preguntas, de sus comentarios y observaciones, con la frescura y cierta ingenuidad de una persona ajena a la cultura y la manera de hacer de este país tan lleno de cosas fantásticas, a la vez que de contradicciones y matices extraños e inexplicables.

Como digo, fue una visita cortita pero bien aprovechada. Para empezar, nos sorprendió el pedazo de Auditorio que tiene esta ciudad. Fuimos afortunados de, por cosas de trabajo, poder visitarlo en privado y con detalle. Habíamos oído hablar del lugar por amigos aficionados a la música clásica que van con regularidad a los conciertos, pero nos sorprendió la magnitud y embergadura de este lugar, que cuenta con unas salas de conciertos magníficas, con un vestíbulo gigantesco de diseño moderno, con un montón de salas de ensayo y camerinos, con un calendario de eventos y conciertos envidiable, incluyendo a grandes orquestas, directores y figuras de estatura mundial en la música clásica. Desde luego que tendremos que regresar, quizás a disfrutar de uno de los conciertos, o a lo mejor, quién sabe, a ofrecer un recital en uno de esos magníficos escenarios...

Zaragoza es una ciudad religiosa, y mucho. Está plagada de Iglesias y tiendas de carácter religioso. Visitamos, como no, la Basílica del Pilar y la Catedral de La Seo, situadas a tiro de piedra una de la otra. Magníficos templos de extravagancia y ostentación barroca, colmados de cúpulas, unos órganos monumentales, imágenes, sacristías, capillas y unos retablos de tal abundancia ornamental, que te podrías quedar horas y horas admirándolos, y aún así te quedarían mil detalles que descubrir.

A la Basílica entramos, sin saberlo, en plena misa de miércoles de ceniza, y aquello estaba a abarrotar. Gente de todas las condiciones y edades, de rodillas rezando al unísono con el sacerdote, que hablaba (o más bien vociferaba), amenazante, por un potente micrófono, advirtiéndonos de lo que nos viene encima por nuestros pecados. Para los que se sentaban al fondo, unas pantallas de plasma les permitían ver al sacerdote y la ceremonia con claridad y de cerca. Otras tantas personas, con la misa a todo volumen de fondo, hacían cola en los confesionarios, decenas de ellos en funcionamiento, con una cruz roja en la parte superior que se iluminaba para dar la señal de "ocupado". Después sonó el gigantesco órgano y todos los fieles cantaron el "Santo, Santo". Aunque nos consideramos personas de carácter espiritual, no pudimos evitar sentirnos pequeños, en ese ambiente algo asfixiante y amenazador. Quizás era la combinación de ese magnífico arte barroco que nos rodeaba, lleno de imágenes de dolor y penitencia, la voz ensordecedora y autoritaria del sacerdote, los feligreses de rodillas o haciendo cola para que les administren perdón... un ambiente absorbente, algo siniestro y surrealista.


Terminamos nuestra visita pasándonos por el Museo de Zaragoza. Allí tuvimos una grata sorpresa, ya que no sabíamos que el Museo exhibe en estos momentos una muestra especial titulada "Goya y el mundo moderno". La exhibición está concebida con la intención de analizar la relación e influencia que Goya ha tenido y sigue teniendo con el mundo del arte moderno. Además de reunir una colección más que importante de este gran pintor aragonés (del que un día tendré que escribir), la exhibición también nos deleita con obras de grandes nombres del arte moderno y contemporáneo, como Munch, Picasso, Bacon, Auerbach, Kline, Klee... entre muchos otros. Una gran exhibición, con una colección de piezas importantes. Aunque algo perturbadora también - muchas de las obras giran alrededor de temáticas duras como la muerte, la tortura o la violencia - esta exhibición, inesperada, fue la guinda de nuestra agrable visita a Zaragoza.



7 comentarios:

  1. ZARAGOZA, su nombre actual procede del antiguo topónimo romano, Caesaraugusta, nombre que recibió en honor al emperador César Augusto y que llegó a nuestros días a través del árabe Saraqusta.
    Francisco Goya, considerado “El Padre del Arte Moderno”. Pintor y grabador. Los horrores de la guerra dejaron una profunda huella en Goya. Realizó El dos de mayo, la lucha contra los mamelucos y El tres de mayo, los fusilamientos en la montaña de Príncipe Pío (ambos en el Museo del Prado). Estas pinturas reflejan el horror y dramatismo de las brutales masacres de grupos de españoles desarmados que luchaban en las calles de Madrid contra los soldados franceses. Merece la pena acercarse al Museo del Prado y pasarte horas mirando dichos cuadros, viendo la unión perfecta de los colores y tintas en las figuras pintadas,con tonalidades oscuras y con puntos de amarillo y rojo brillante. Con el tiempo en sus pinturas predominan los tonos negros, marrones y grises que demuestran que su carácter era cada vez más sombrío.
    Buen fin de semana

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  2. Hola Susana...yo reconozco que sólo he estado dos veces en Zaragoza...una para conocer la Basílica con mis padres y mi hermana (se llama Piar) y otra con mi marido y unos amigos para unas Fiestas, asíque no he tenido oportunidad de conocer la "zaragoza cultural" de la que hablas. Sí recuerdo una exposición de artistas locales en algún efidicio público cuando fui con mis padres, pero poco más.... y lo amable que es la gente de allí!!!
    Tendré que apuntarlo en la lista de pendiente de hacer, ja ja...y espero que vuestra próxima visita al auditorio sea para un recital!!!! Un beso. Bea

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  3. Susana que curioso! yo tambien estuve en Zaragoza en un viaje del colegio rondando los 14, reconozco que con esa edad la basílica y hasta Goya no fueron para mi la prioridad en el viaje, así que habrá que volver.......

    Me identifico contigo y me parece interesante eso que has dicho de "ver tu propio país con otros ojos" y que incluso te sorprendan cosas,supongo que es normal que nos pase,cuando digo que necesito un tiempo de adaptación cuando estoy en verano en España todo el mundo se lo toma a risa pero es cierto.

    Muy interesante como siempre.Un beso.

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  4. Riccio: Gracias por tu detallada aportación! Te lo agradezco... no sabía lo del nombre de Zaragoza. Con razón hay tantas referencias a Cesar Augusto en la ciudad! Me gustaría escribir sobre Goya un día. Menudo artista.

    Beatriz: La verdad es que es una ciudad que vale la pena de visitar. Y cierto, la gente es majísima. Lo del recital en el Auditorio... con un poco de suerte, quizás antes de que acabe el año será una realidad. Te vienes?

    Eva: No sé que edad tienes pero igual fuimos por la misma época! Aunque creo que tú eres más joven que yo! Sí que se aprecian las cosas más cuando has pasado un tiempo fuera, verdad? A mi me pasaba lo mismo cuando venía de vacaciones, desde Taiwán, Malasia o incluso desde Inglaterra, la gente no entendía que me sintiera algo "desplazada". Es difícil re-adaptarse, sobretodo si, como tú o como yo, vienes de países tan diferentes como Rusia, o China, Taiwan... Pero que nos quiten lo bailao, no?

    Besitos a todos y happy weekend!

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  5. Susana gracias por la invitación, ¿sabes si en el Auditorio tienen guardería, ja ja ja? Oye, ya en serio, todo es posible, igual una escapadita se podría hacer!!! Un beso. Bea

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  6. Por cierto he leido en el blog "cosas que pasan" (de Conchi en Helsinki), que estás de aniversario así que muchas felicidades y feliz celebración. Besos. Bea

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  7. Colas de gente para confesarse! Ya nos vale a los españoles, a cutres y falsos no nos gana nadie.
    A mi tambien me encanta Zaragoza, solo con oir lo que cuentas me entran ganas de volver y esconderse en un confesionario a escuchar los pecados de las marujillas mañas, ja,ja.

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