sábado, 30 de agosto de 2008

Goodbye a nuestro querido honda jazz! Que sigas viviendo muchas aventuras en Malaysia!

viernes, 29 de agosto de 2008

Tres Gamberros Hermosos

Los Tres Gamberros en mi recepción oficial de despedida en casa del Embajador Británico, hace unos días en Kuala Lumpur. Y como siempre, haciendo el gamberrete y de cachondeo...

martes, 26 de agosto de 2008

Recta final, Casa Vacía & Despedidas


Llevo muchísimos días sin escribir nada, y dejé la aventura de Vietnam a medias! Hemos estado ocupadísimos desde que regresamos de Hanoi, y no hemos tenido apenas tiempo de respirar:

1. Hemos llegado a la recta final de esta fase de nuestras vidas en Malasia. Parece mentira, ya que levamos meses hablando de la marcha, y ahora, es cuestión de días. No nos lo creemos aún... para él, son más de cinco años en KL, para mi son cuatro, pero casi diecisiete que vivo fuera de España. Menuda aventura nos espera!

2. Empaquetar nuestras posesiones... muchísimo trabajo! Llevamos semanas haciendo limpieza de cosas que hemos ido acumulando a través de los años y verdaderamente es increíble la de trastos inútiles que se llegan a acumular, sin ningún motivo! Hoy, por fin, lo hemos limpiado todo y los de las mudanzas se lo han llevado TODO (más de cien cajas!), y la verdad es que nos sentimos completamente liberados al ver la casa vacia (ver foto!)... es como si nos hubieran quitado un peso gigantesco de encima. El rollo va a ser recibir las cajas y tener que desempaquetarlo todo... mejor no pensar!

2. Los cambios grandes y los traslados de un pais a otro son difíciles, agotadores y algo estresantes. Sin embargo, estos cambios tienen también momentos buenos y especiales, por ejemplo las despedidas de los buenos amigos, colegas de trabajo y familiares. Aunque dicen que las despedidas son tristes, es bonito recapitular con las personas que han significado o significan algo especial en tu vida, y también es emocionante el saber que en algún momento en el futuro, nos volveremos a encontrar.

jueves, 14 de agosto de 2008

Pequeño Inciso

Antes de continuar con mi segundo episodio del viaje a Hanoi, quería añadir CUATRO mensajitos hermosos…

  1. A mi papi, que desafortunadamente nos dejó hace dos años (8 Agosto): Papa, sàpigues que et recordem sempre i t’estimem. Espero que siguis feliç en el teu nou viatge. Et trobem a faltar!

  2. A mi mami: Muchas felicitaciones, mami, en el día de tu cumpleaños (11 de Agosto). Sigues tan guapa y joven como siempre y pronto lo celebraremos en persona! Te queremos!
  3. A mi marido: Gracias, Sebastian, por llenar mis días de felicidad, de amor, risas y apoyo. Fue una bendición encontrarte y cada día te quiero más.
  4. A mi hermano: la feria se ilumina, Dani! Pronto nos vemos y nos echamos unas buenas risas. Besos y que pases unas felices holidays en la Costa Brava!

domingo, 10 de agosto de 2008

Vietnam 1, Vietnam 2 & Vietnam 3

Sebastian y yo acabamos de regresar de unas vacaciones en el norte de Vietnam.

Os cuento un poquito sobre el viaje y algunas de las cosas que nos pasaron y que vimos. Como este blog se llama Tres Cosas Hermosas, voy a dividir el viaje en tres partes y en base a las tres zonas que visitamos: Hanoi, Halong Bay y Tam Coc y alrededores.

Como os imagináis, empezamos el viaje en Hanoi. Llegamos a la ciudad con grandes expectativas - encontrarnos con una ciudad llena de historia, cargada de la herencia cultural de las diferentes culturas que la han influenciado como la francesa o la china... Incluso esperábamos encontrar una ciudad impregnada de esa especial nostalgia y fuerte personalidad características de los países comunistas, la misma nostalgia y personalidad que los dos vivimos y disfrutamos cuando estuvimos estudiando un año, Sebastian en Moscú y yo en Pekín, en el año 91-92.

Pero la realidad fue algo diferente. Nada más llegar nos vimos inmersos en un tráfico de locura: coches, millones de motos, bicicletas, triciclos, camiones y todo tipo de medios de transporte peleándose para hacerse camino en las caóticas calles de Hanoi. Nunca he visto un caos de tráfico parecido, nadie respeta los semáforos, las vías en la carretera, los transeúntes... nada, éso es un sálvese quien pueda. El ruido constante de las bocinas es ensordecedor y la polución en el aire bastante insoportable.
En medio del caos, nos vimos rodeados por símbolos de modernidad y capitalismo: numerosas tiendas, anuncios de teléfonos móviles, mujeres vestidas de diseño en Mercedes Benz con chófer particular. Y, a la vez, en medio de esta locura y modernidad, señales de lo tradicional como mujeres vendiendo verduras y frutas en las calle llevando a los hombros las pesadas cestas-balanza y el sombrero cónico típicos, carteles propagandísticos del partido, imágenes de Ho Chi Minh, el venerado líder revolucionario del país.
En fin, nuestra primera impresión de Hanoi fue de una ciudad caótica, donde lo tradicional se ahoga y desaparece en lo moderno, donde el capitalismo y el poder del dinero cantan, como en cualquier país hijo de vecino. Vaya, un país como los demás en Asia y el mundo, donde los ricos siguen siendo ricos, y los no tan ricos se quieren hacer ricos lo antes posible y a toda costa!
Y el calor en Agosto... es insoportable. Incluso viniendo de Malasia, que es un país de los trópicos, nos fue muy difícil aclimatarnos y aguantar el calor. Casi siempre estábamos a 40 grados y con una humedad altísima. Acabábamos el día agotados y deshidratados! Si vais a Vietnam... evitad Agosto!

Pero en medio de todo este caos y de cierta confusión, hubieron ciertos aspectos de la ciudad que nos gustaron. Uno de ellos es la influencia de la arquitectura europea, debido a la influencia francesa durante la época colonial. Por la ciudad puedes ver numerosos edificios con esta influencia, especialmente marcada en el Barrio Francés, donde se encuentra la Casa de la Ópera (en la foto).

También disfrutamos el poder recorrer la ciudad en los triciclos tradicionales o "cyclo rickshaws" - para distancias no demasiado largas, estos triciclos son un medio de transporte cómodo, barato (si regateas y no te dejas timar!) y relativamente rápido. Además viajar en triciclo es una buena manera de pasear por la ciudad y poder observar lo que pasa a tu alrededor, apreciando más los detalles del bullicio de las calles. Desde luego, es mucho más agradable que caminar, ya que almenos en triciclo, podíamos tener un poquito de brisa para aliviranos del calor. En la foto podéis ver uno de los triciclos que tomamos, con el "conductor" que tenía cierto parecido a Ho Chi Minh!

Y hablando de Ho Chi Minh... también nos gustó visitar el Mausoleo y Museo dedicados a Ho Chi Minh. Bueno, la verdad es que el Mausoleo era algo lúgubre y daba un poquillo de cosa entrar y ver el cuerpo embalsamado de el "Tío Ho" o "Uncle Ho" (así es cómo le llaman cariñosamente los vietnamitas a Ho Chi Minh), pero fue una experiencia bastante única el hacer cola con los miles de personas que vienen a Hanoi desde todas las partes del país a visitar el Mausoleo y pagar tributo a su líder. La zona que rodea al mausoleo está inmaculadamente mantenida y reforzada con muchísima seguridad. Los guardas que protegen el Mausoleo visten impecables uniformes blancos y mantienen guardia de manera estoica, a pesar del calor y sol sofocantes. Una vez en el interior, los guardas nos mantienen en silencio, y aseguran que los visitantes nos movemos en fila a un ritmo constante. El olor del interior del Mausoleo es algo asfixiante, es el olor típico de los hospitales o tanatorios. La luz es tenue, el interior de mármol oscuro e imponente... en la sala principal yace Ho Chi Minh, vestido de negro, protegido por una vitrina de cristal y cuatro guardas con expresiones sobrias... la verdad es que impone un poco. Todo se ha de decir, el cuerpo de Ho Chi Minh parecía de cera, aunque en teoría es el cadáver real embalsamado... mmm, huele a gato encerrado...

Y después de la experiencia algo extraña en el Mausoleo, visitamos el Museo dedicado a Ho Chi Minh... el Museo la verdad es que no vale mucho, por no decir nada, pero al final del recorrido nos fuimos a la "cafetería" del Museo a tomarnos algo, y tanto Sebastian y yo, al ver la cafetería algo cutre, con la vitrina llena de panecillos amontonados y la gente como loca comprando pan y bebidas, tuvimos un "flash back" de nuestros tiempos mozos en Moscú y en Pekín - el mismo estilo de tienda de país comunista, el mismo olor, la misma sensación, incluso el mismo sabor algo rancio de los panecillos. Fue como volver unos 16 años en el tiempo, cuando ambos estábamos viviendo experiencias paralelas, en países diferentes pero con muchas similitudes.

También visitamos el Templo de la Literatura, el cual nos gustó mucho. El Templo Confuciano está construído en base a la arquitectura china y sus orígenes se remontan al 1070, aunque ha sido reconstruído en varias ocasiones. Éste era el santuario dedicado a Confucio y centro de enseñanza principal de la ciudad. Este lugar, considerado como la primera Universidad del país, preparaba e indoctrinaba a los príncipes, y altos funcionarios del imperio, así como examinaba a los altos mandarines imperiales de Vietnam. En la fotografía inferior podéis ver la colorida bandera budista, con él carácter chino "wén", que significa "literatura" y del cual deriva la palabra 文化 "wénhuà" o "cultura".



Visitamos otros Museos que no nos gustaron tanto, como el Museo de Bellas Artes (nos aburrió un montón - alquien conoce obras de arte de Vietnam?) o el Museo de Historia Militar. Éste último, aunque algo desorganizado y destartalado, tiene un valor histórico, considerando el pasado de violencia de Vietnam, un país que ha atravesado numerosas luchas, guerras, invasiones y revueltas. La entrada, como veis en la foto de abajo, es un recordatorio más del régimen comunista que controla el país, con el busto de Ho Chi Minh, posando heroico ante una pared de un color rojo vivo, con la estrella y la hoz y el martillo. Sebastian como veis, intenta capturar la esencia de esa pose heroica... y no del todo mal!


Pero volviendo al comentario de lo destartalado que era el Museo... un ejemplo: en una de las exposiciones exteriores, al lado de una enorme colección de tanques, aviones bombarderos y otro equipamiento de armamento militar asesino, ahí mismo nos encontramos con la colada completa de calcetines, camisetas y ropa interior que algún trabajador del Museo ha decidido colgar en pleno espacio expositor. Sebastian, con mirada confundida, se pregunta: "qué tipo de armas son éstas???"


Salimos del Museo algo traspuestos y traumatizados con tanta exposición de armas, sangre y violencia. La verdad es que nos dejó algo inquietos. A la salida del Museo, caminamos por el parque de enfrente, donde vimos otro monumento de oda a los valores y héroes del Comunismo: Lenin. La estatua es la típica estatua de este tipo: enorme, heroica, una imagen que tiene como fin el inspirar admiración, respeto y, al mismo tiempo cierto miedo y obediencia.


Y a los pies de la estatua, un signo de los tiempos: un montón de adolescentes con skate-boards haciedo piruetas, escuchando música hip hop, los chicos impresionando a las chicas con sus saltos y sus atuendos de rebeldes urbanos. Romanticismo y nostalgia típicos de los países comunistas? Exoticismo colonial-asiático? ... la verdad es que no.

Pero no se vayan todavía, aún hay más! En el próximo "blogepisodio"... Halong Bay! (si es que tenéis la paciencia de aguantar otro rollo patatero...).