domingo, 9 de noviembre de 2008

La Rueda de Tres: Neruda, Guevara & Guevara

1. Estoy leyendo el libro fantástico de Pablo Neruda "Confieso que he vivido", un libro de sus memorias, que se publicó después de su muerte. El libro, como digo, recoge las memorias del poeta, desde su infancia en Temuco (Chile), hasta sus años de diplomático, en el exilio, pasando por sus primeros pasos como poeta y estudiante en la ciudad de Santiago de Chile.

Dicen que la vida es como una rueda, llena de coincidencias y casualidades, en que el final de un camino siempre te lleva al inicio...

Pues bien, en uno de los capítulos del libro, Neruda explica cómo conoció a un pintor llamado Álvaro Guevara, un pintor y dramaturgo quien, en medio de los tiempos tormentosos, cuando la Segunda Guerra Mundial amenazaba sobre Europa, y los intelectuales de la época intentaban luchar contra el fascismo, él compartió con Neruda su filosofía apolítica de la "papa" (patata), por la cual decía que, si todos los habitantes de Chile, o de cualquier país, plantaran una patata, con ella cosecharían 40 o 100 patatas más, y así se terminaría el hambre y por consiguiente también la guerra en el mundo...



2. A Neruda le dejó marcado esa "apología de la papa", así como también la amistad que tuvo con Álvaro Guevara (o Chile Guevara, como se le conocía en Europa). Explica Neruda que, años después de la triste muerte de su amigo, quien fue incapaz de recuperarse de los años que vivió preso en un campo de concentración después de ser arrestado por los Nazis en París, visitó la National Gallery de Londres... y escribe Neruda:

"Gran pintor, querido amigo, Chile Guevara, quiero decirte una cosa: Ya sé que estás muerto, que no te sirvió de nada el apoliticismo de la papa. Sé que los nazis te mataron. Sin embargo, en el mes de Junio del año pasado, entré en la National Gallery. Iba solamente para ver los Turner, pero antes de llegar a la sala grande encontré un cuadro impresionante: un cuadro que para mí era tan hermoso como los Turner, una pintura deslumbradora. Era el retrato de una dama famosa: se llamó Edith Sitwell. Y este cuadro era una obra tuya, la única obra de un pintor de América Latina que haya alcanzado nunca el privilegio de estar entre las obras maestras de aquel gran museo de Londres.

No me importa el sitio, ni el honor, y en el fondo me importa también muy poco aquel hermoso cuadro. Me importa el que no nos hayamos conocido más, entendido más, y que hayamos cruzado nuestras vidas sin entendernos, por culpa de una papa".

Hermoso, verdad?




3. Me llamó la atención esta parte del libro de Neruda, no sólo por la belleza y emoción de sus palabras, sino también por la mención del cuadro en la National Gallery, museo que como sabéis visitamos hace apenas unos días en Londres. No recordaba haber visto el retrato de Edith Sitwell en la National Gallery, así que intrigada, hice un Google de Álvaro Guevara.

Por equivocación escribí Alfredo Guevara (en lugar de Álvaro), y Google me llevó a varias páginas que hablaban de un tal cinematógrafo cubano y también fundador en 1959 y durante muchos años presidente del Instituto Cubano del Arte e Industrias Cinematográficos. Me di cuenta de la equivocación y realicé una nueva búsqueda con el nombre correcto del pintor...

Horas más tarde, mirando un poquito la tele antes de ir a la cama y pasando de canal en canal, vimos que daban un documental que parecía interesante sobre la filmación de una película que se realizó en Cuba, en el 1964, llamada "Soy Cuba". Explicaban en este documental que esta película, en ruso llamada "Я Куба", fue la primera co-producción cinematográfica Cubano-Soviética, dirigida por Mikhail Kalatozov.

Nos quedamos pegados a la pantalla, porque el documental mostraba una de las escenas, en que la cámara, de una sola toma, recorre las calles de La Habana en medio de un funeral, y de ahí se eleva varios pisos en el aire, hasta llegar a la azotea de un edificio, para después trasladarse horizontalmente al edificio de al lado, y desde la ventana, vuelve a flotar por encima de la calle, siguiendo al ataúd, desde las alturas, de este funeral multitudinario. Una ingeniería cinematográfica increíble y que podéis ver aquí:



La película se filmó en plena euforia de la revolución cubana y pretendía ser un "poema épico" dedicado a los valores revolucionarios, que la Unión Soviética y la nueva Cuba de Fidel compartían. Sin embargo, la película no tuvo el éxito de audiencia esperado en estos dos países, y al ser una producción de naturaleza comunista, nunca fue mostrada en los países occidentales. Después de la caída de la Unión Soviética en 1992, un novelista Cubano mostró una porción recuperada del filme en el Festival de Cine de Telluride - reconocidos cinematógrafos como Scorsese y Coppola se quedaron embobados con lo que vieron y recaudaron fondos para recuperar y restaurar el filme en su totalidad, lo cual se hizo en 1995, y diez años más tarde, en el 2005, con mención especial en Cannes.

Pero todo ésto me lleva a mi comentario inicial de que, según dicen, la vida es como una rueda, donde los eventos están unidos por coincidencias inexplicables...

Pues en este caso la rueda de coincidencias es ésta: en el documental de "Soy Cuba", uno de los personajes a los que entrevistan es Alfredo Guevara, el cinematógrafo cubano que me encontré por equivocación en el Google. Alfredo fue uno de los principales artífices de esta considerada obra maestra del cine.

Encontré a Alfredo Guevara en el Google, por equivocación, y ahí lo tenía, entrevistado en la televisión unas horas más tarde. Me pareció increíble! Y aún hay más, no os lo perdáis: mientras Alfredo Guevara explicaba el contexto histórico de la Cuba de principios de los 60, una Cuba eufórica y llena de solidaridad y esperanza, nos contaba también que muchos artistas e intelectuales de la época, todos ellos izquierdistas, muchos de ellos exiliados de sus propios países por sus mentalidades liberales y algo revolucionarias, visitaron e incluso residieron en Cuba. Me seguís? Os explico... el fin de la rueda llegó cuando, mientras Guevara explicaba ésto, el documental nos mostraba imágenes de archivo de la época, con numerosos artistas, escritores, cinematógrafos, poetas e intelectuales disfrutando y empapándose del país. Y entre ellos, en primer plano, quién apareció? Pues nuestro querido Pablo Neruda.

Vale... ya lo sé, quizás no es una coincidencia tan monumental como la represento aquí, pero bueno, me llamó la atención. Qué os puedo decir? La vida en un pequeño pueblo de Teruel es algo placentera así que hay que dar rienda suelta a la imaginación!

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