viernes, 29 de septiembre de 2006

Más fotos de Taipei

Unas fotitas más del viaje a Taipei - con mis compañeros de Malasia, Reezal & Philomena, y con uno de los reporteros de Sabah con los cascos haciendo de Charlie's Angels...




martes, 26 de septiembre de 2006

Regreso a Taipei






El viernes pasado de nuevo me encontré haciendo la maleta a toda prisa y de camino al aeropuerto internacional de Kuala Lumpur (KLIA le llaman aquí). Esta vez de camino a Taipei.

Un viaje a Taiwan siempre tiene una carga emocional fuerte - al fin y al cabo, pasé nueve años viviendo en ese país (más de una cuarta parte de mi vida!) y a pesar de que el viaje era por motivos de trabajo, no podía evitar sentir un gusanillo en el estómago: una mezcla de alegría, nervios y una pizquita de melancolía.

Desde que me trasladé a Malasia en Octubre de 2004, ésta era la tercera visita a Taipei. La primera fue en Junio del 2005, cuando paré en Taipei un fin de semana de camino a una conferencia en Tokyo. Aquél fue un viaje un tanto extraño ya que era una visita demasiado reciente después de mi partida y además pocos meses antes había estado de baja dos meses por el tema de mi enfermedad. A nivel emocional estaba un tanto desorientada, intentando equilibrar y digerir todos los eventos de los últimos meses: la marcha de Taiwan, mis problemas con la salud, la adaptación a Malasia y al nuevo trabajo, etc. Fue un viaje que, aunque interesante, no lo acabé de disfrutar o en cierta manera “asimilar” del todo.

La segunda visita fue bastante reciente, el mes de Junio pasado, y esta vez por motivos de trabajo. Fueron tres o cuatro días con un programa apretado y muchos compromisos de trabajo. Apenas me dio tiempo de reaccionar al hecho de que estaba en Taipei y de organizarme el tiempo de la manera más aprovechable posible. La mayoría de mi tiempo libre la pasé con mis ex-compañeras de trabajo del British Council, incluída Fay, que vino especialmente desde Kaohsiung (en el sur de Taiwan) para verme y se quedó en el hotel conmigo.

Esta tercera visita fue algo inesperada ya que en principio no estaba previsto que tuviera que ir, y no se confirmó nada hasta cuatro días antes del viaje... os explico el por qué.

Hace cinco años y cuando yo aún trabajaba en Taiwan, organizamos una competición en colaboración con la Universidad de Bristol que consistía en que los equipos participantes tenían que construir unos modelos (como unas estructuras de ingeniería en miniatura) que depués eran sometidos a simulacros de terremoto en una plancha especial que se llama “shaking table”. El modelo que resistía el terremoto de mayor potencia, pues ganaba la competición. A esta competición (creada por unos académicos de Bristol) la bautizamos IDEERS (Introducing and Demonstrating Earthquake Engineering Research in Schools).


La competición atrajo equipos de numerosos colegios y universidades de Taiwan y fue un gran éxito debido a la relevancia de los terremotos en Taiwan (en 1999 hubo un gran terremoto en Taiwan que causó miles de muertos) y la importancia de entender cómo se pueden mejorar las estructuras de los edificios para que resistan posibles terremotos y temblores. La competición era una manera de demostrar y enseñar principios de ingeniería de una manera creativa, divertida y práctica, además de dar una oportunidad a los participantes de aprender a trabajar en equipo y ganar premios!

Debido al éxito de esta competición, la volvimos a repetir año tras año, cada vez con más participantes, y a partir del 2003, con participantes de otros países además de Taiwan.

Este año, y como ya conocía el evento, conseguimos la participación de tres equipos de estudiantes de Malasia: un equipo de secundaria del St Mary’s School en Sabah y dos equipos de la University Malaysia Sabah. Además de los tres equipos participantes, pensamos que sería una buena idea invitar también a periodistas de los principales periódicos a nivel nacional y de Sabah y a un equipo de televisión de una de las cadenas principales nacionales de Malasia, NTV7.

A los pocos días de regresar yo de Manchester, mis compañeros me pidieron que acompañara a la “expedición malaya a Taiwan” para dar apoyo a los participantes y ayudar con las entrevistas con la prensa y televisión.

Y así me encontré ese viernes del que hablaba antes, haciendo las maletas y de camino al aeropuerto.

A nivel profesional han sido tres días muy interesantes y llenos de emociones. Los seis periodistas y el cámara de Malasia se lo pasaron en grande y no se esperaban que la competición tuviera esa gran magnitud y ambientazo, con 95 equipos participantes de 10 países, incluído Taiwan. Pero lo más importante es que los 12 estudiantes de Malasia que compitieron lo disfrutaron aún más, aprendieron y se lo curraron muchísimo. Además, St Mary’s quedó en tercera posición, compitiendo con 33 equipos en la misma categoría!

Reímos mucho, animamos a los chicos de Malasia con una bandera que tomamos prestada de una tienda del aeropuerto de Kota Kinabalu en Sabah (ya que nos olvidamos de traer una!), los periodistas y cadenas de televisión de Taiwan se enamoraron del equipo de St Mary’s y no paraban de entrevistarlos y fotografiarlos... en fin, fue como la entrega de Oscars y las estrellas fueron los participantes de los diferentes países.

Desde mi punto de vista personal, fue bonito ver un proyecto que introduje en Taiwan hace ya cinco años crecer de esta manera, y ahora poderlo disfrutar y observar desde una perspectiva totalmente distinta. En la ceremonia de apertura de la competición ayudé a la Directora del British Council de Taiwan a traducir su discurso al Chino de manera improvisada y recibí una ovación del público, lo cual me emocionó. Pero lo más emotivo fue que mis compañeros de Taipei me agradecieron públicamente por haber introducido el proyecto en Taiwan cinco años atrás. Fue un gran detalle, desde luego.

A nivel personal fue una visita más emotiva que las anteriores. Quizás en las visitas anteriores no tuve tiempo de “reaccionar” emocionalmente al hecho de estar de vuelta en Taipei, o quizás simplemente me protegí de manera inconsciente a esa reacción por miedo a la melancolía o a la nostalgia. Esta vez fue diferente.

Quizás llegué a Taipei con los ojos más abiertos. Quizás no utilicé el trabajo como “capa protectora” sino como un espejo que reflejaba muchos de los grandes momentos que pasé en Taiwan y la apreciación, el afecto y el lazo emocional que siento hacia mis ex-compañeros de trabajo. Quizás llegué con una evaluación más sólida en mi cabeza de los acontecimientos vividos durante los dos últimos años desde que dejé Taiwan y me aventuré hacia Malasia, y esta evaluación me permitió poner mis sentimientos en la balanza, apreciar y valorar más lo que tuve, lo que tengo, lo que perdí y lo que gané.

Quizás esta vez fui más honesta con mis amigos más cercanos en Taiwan y ellos a su vez me ayudaron a ser más honesta conmigo misma.

Quizás esta honestidad es la realización y aceptación de que debo mucho a Taipei, la ciudad que me acogió durante 9 años de mi vida y que me convirtió en la persona que soy. La aceptación de que la vida se ha endurecido y complicado, que mucha de la simplicidad de los días vividos allí se ha perdido, y que el aparente éxito profesional, en retrospectiva, ha supuesto un sacrificio mayor de lo esperado. Que la felicidad reside muchas veces en las cosas y experiencias más simples, y que a menudo nos engañamos intentando buscarla en las más complicadas.

El encuentro con Taipei, con mis compañeros y amigos que me conocen bien, me ha hecho valorar aún más no sólo los bonitos recuerdos y experiencias vividas, sino también los lazos que tengo con ese lugar y las personas a las que aprecio. Este encuentro también ha acabado de confirmar que mi corazón está con mi familia y con los amigos a los que quiero, y que este vínculo se hace cada día más fuerte y más importante.

viernes, 22 de septiembre de 2006

Una Velada con Rectores

La otra noche, la Directora Ejecutiva de Sunway University College me invitó a su casa a cenar. Sunway University College es una de las Universidades privadas más importantes de Malasia. La Directora de esta Universidad es una señora muy simpática a la que conozco por trabajo.

Estaba un poco nerviosa por la invitación, en parte por un poco de corte de atender una cena privada en su casa con personajes tan ilustres (ahora os explico), y además me daba un poco de miedo perderme con el coche intentando buscar la urbanización donde vive! Las carreteras y autopistas en Malasia son bastante liosas...

Me siento orgullosa de poder decir que encontré la casa sin problemas, a pesar de que no sabía bien bien por donde iba, y que era de noche y llovía bastante! Un golpe de suerte, quizás.

La cena fue de lo más agradable, y en ella conocí a gente interesantísima. A la cena acudieron los Rectores de varias Universidades: Cambridge y Lancaster en el Reino Unido, Western Michigan en los Estados Unidos, y Victoria en Australia. A los Rectores les acompañaban delegaciones de académicos de estas Universidades.

La cena fue un evento informal bajo una carpa en el jardín de la casa de Elizabeth, la Directora de Sunway. Una banda de música tradicional malaya nos amenizó la velada, y la cena se sirvió a modo de buffet libre.

El motivo de la visita de estos rectores fue la investidura del Rector de Sunway University College, que se había celebrado ésa mañana. Además, Sir David Williams, el Rector de Cambridge, había sido invitado a Malasia para dar una conferencia a más de 500 personas el día anterior.

A pesar de la impresión general de que los académicos son gente aburrida, la verdad es que no es así. Me tocó sentarme en la mesa principal y tuve la oportunidad de charlar con todos ellos. Estuvieron más interesados en saber cómo es que una chica de Barcelona es la Directora de Educación del British Council y estudió Chino en Leeds, que no en hablar de cosas de Rectores, Universidades y conferencias. La verdad es que también hablamos bastante del Barça... el mundo está fascinado con el Barça ultimamente!

El interés que demostraban estos grandes personajes del mundo académico por mi historia personal, me ayudó a recordar que todos tenemos algo interesante que explicar y que no debemos sentirnos más o menos importantes simplemente porque asumimos que no podemos relacionarnos con cierto tipo de personas.

Lo que en principio parecía que iba a ser una noche difícil de llevar, resultó ser la parte más interesante de la semana!

sábado, 9 de septiembre de 2006

Una semana en Manchester

Hoy es el último día de mi visita a Manchester y admito que la semana ha sido mucho más agradable de lo que me esperaba.

Llegué aquí el domingo pasado por cosas de trabajo y con pocas ganas. Los últimos dos meses habían sido muy malos con los estreses habituales, los viajes a Barcelona, y sobretodo con la enfermedad repentina y el posterior fallecimiento de mi padre. No hacía ni una semana que había regresado a Kuala Lumpur y a la realidad de lo cotidiano. Me sentía estresada y agotada, tanto a nivel físico como mental y emocional.

Me sentía vacía, añorada de mi familia y de mis amigos más cercanos. No me apetecía ir a Manchester, no me apetecía preparar ni dar una presentación de trabajo, no me apetecía ir a reuniones. Además tenía que resignarme a saber que estaba bien cerquita de Barcelona, pero que por cuestiones de trabajo y falta de días de vacaciones, no podría escaparme un par de días. El único aliciente de venirme a Manchester en ese momento hubiera sido poder ver a mi querido amigo José María, pero la mala suerte es que esta semana precisamente estaba fuera de vacaciones con su novio, John. Mala suerte.

Pero como dicen, las cosas salen de la manera que menos te esperan y ha sido una buena semana. Os cuento por qué...

A nivel de trabajo las cosas salieron bien. El miércoles tuvimos que dar unas presentaciones (como una especie de seminarios) a un grupo de Universidades británicas. Me preocupaba el hecho de que no había tenido mucho tiempo de prepararme, pero salieron bien y la gente se marchó contenta.

Las reuniones que tuve con mis compañeros de la oficina de Manchester también fueron muy bien. Adelantamos faena y tuvimos buenas ideas para un número de eventos y proyectos.

A diferencia de Kuala Lumpur, donde nunca tengo tiempo de hacer nada, el horario me permitió salir con mis compañeras a cenar y pasear por Manchester. Fuimos, como no, a Chinatown a cenar a uno de los chinos de allí. Una tarde me aventuré al Cornerhouse Cinema, un cine donde proyectan películas europeas y de arte y ensayo, a ver “Volver”, la última de Almodóvar. Disfrute muchísimo yendo al cine sola y la película me encantó. La verdad es que me sorprendió gratamente la interpretación de Penélope Cruz.

Otra noche nos invitó a cenar a su casa una compañera nuestra, Janet. Janet us Búlgara y ya hace varios años que vive en Manchester. Es una chica de mi edad y me llevo muy bien con ella. Janet se portó de maravilla con nosotras y nos cocinó una cena buenísima. Todas disfrutamos mucho de la velada en su casa, con la comida, la conversación, una botella de Rioja y con Gilbert, el gato de Janet, que curiosamente se comporta más como un perro!

También durante este viaje tuve la oportunidad de ver a mi amiga Errim, a la que hacía mucho que no veía. Errim hacía antes el mismo trabajo que yo pero basada en Singapur, pero el año pasado dejó la empresa y ha regresado a Inglaterra, donde trabaja para una de las Universidades de aquí. Errim es una persona a la que quiero y aprecio mucho, ya que hace años que la conozco y hemos pasado muy buenos momentos juntas. Tiene dos hijas, y yo soy la madrina de la pequeña - Zahra.

Y la semana terminó muy bien con un día muy interesante y una sorpresa al final...

Pasé el día con Maurice Smith, “Her Majesty’s Chief Inspector”. Maurice es el hombre al cargo de una organización financiada por el gobierno británico que se llama Ofsted. Ofsted se ocupa de asegurar que se consigan los estándards de calidad de educación y cuidado infantil en toda Inglaterra. Es una organización muy grande con más de 2.000 empleados, y que se dedica a hacer inspecciones de todos los colegios, guarderías y centros de cuidado. En Agosto invitamos a Maurice a Malasia a dar una charla en una conferencia, y esta vez me invitó a visitar sus oficinas en Manchester.

En el ámbito educativo, Ofsted tiene una muy buena reputación, no sólo en el Reino Unido pero también a nivel internacional. Maurice es una personalidad en este ámbito y me sentí muy afortunada de que alguien tan importante me dedicara su tiempo.

Comí con Maurice y después pasé la tarde en las oficinas de Manchester, donde los diferentes jefes de sección me enseñaron como funcionaba todo. Las oficinas eran impresionantes, situadas en un edificio histórico de Manchester, el Royal Exchange Building. El ambiente de trabajo y el entorno eran de envidiar, con unos sistemas informáticos bestiales, oficinas amplias, llenas de luz, ordenadas y limpias. Estaba todo organizadísimo. Hablé con muchos empleados y me enseñaron como funcionaba todo... hasta estuve escuchando algunas de las llamadas que contestaban las chicas que dan toda la infomación telefónica. Me gustó mucho.

Por la tarde cené con Maurice y su esposa Alison en un restaurante muy bonito italiano y de ahí fuimos al Royal Exchange Theatre a ver “Mary Barton”, una obra que habla sobre la vida en el Manchester de la época victoriana.

Y ahí es cuando tuve la sorpresa: José María me envió un mensaje para preguntarme si todavía estaba en Manchester. Él acababa de llegar de vacaciones esa misma tarde.

Así que después de la obra de teatro (que me encantó), José María y John me vinieron a buscar al teatro y nos fuimos a tomar algo. Me alegré tantísimo de poder verles, ya que hacía como ocho meses que no nos veíamos y habían tantas cosas de las que hablar. Fue la mejor manera de terminar la semana en Manchester.

Y ahora aquí estoy, en la cafetería del Cornerhouse Cinema, tomándome un café con leche, y recapitulando la semana. Acabo de salir de ver la película Little Miss Sunshine, la cual me ha gustado mucho - me ha conmovido y me ha hecho sonreir. Acabo mi café y me pongo en ruta hacia el aeropuerto, unas ocho horas hasta Dubai, una espera, cambio de avión y otras siete u ocho horas hasta Kuala Lumpur...

domingo, 3 de septiembre de 2006

Aeropuertos

Ahora: 10 de la mañana en Kuala Lumpur, 4 de la mañana en Barcelona y 3 de la mañana en Manchester. Pero estas horas del día para mi no existen, han desaparecido de mi día: ahora estoy en Dubai, y aquí son las 6 de la mañana.

Es extraño llegar al aeropuerto de una ciudad y un país en los que nunca has estado, especialmente si estás de tránsito y no haces más que pasar unas escasas horas atrapada en una terminal. Para empezar llevas el cansancio de más de seis horas enfrascada en el asiento minúsculo de un avión - acentuado esta vez más por el hecho de haberme tocado un asiento entre dos pasajeros, limitando aún más mi movilidad. A ésto le añades la falta de sueño y la desorientación causada por el cambio horario. Y a partir de ahí, seguir paso a paso todos los protocolos que conlleva el transporte aéreo: embarque y desembarque, caminar largos pasillos, controles de seguridad exhaustivos (quitándonos zapatos y todo), salas de tránsito, tiendas duty free y starbucks o sucedáneos llenos de viajeros con cara de confundidos.

Y aquí estoy en Dubai, por primera vez, de paso entre Kuala Lumpur y Manchester. Es difícil, o imposible, hacerme una idea de cómo es esta ciudad... el aeropuerto es moderno, es claramente un aeropuerto de tránsito entre Asia y Europa principalmente. Antes de las seis de la mañana ya se aglomeran los pasajeros alrededor de las puertas de embarque, ocupando todos los asientos, y la moqueta, intentando recuperar horas de sueño o simplemente dormir para matar las horas de espera.

Curiosamente, me ha llamado la atención que Emirates, la aerolínea nacional y en la que viajo esta vez, tenía la selección más variada y abundante de artículos duty free de venta a bordo que he visto jamás en ninguna compañía aérea. Vendían de todo, desde la selección más impresionante de perfumes y productos de belleza, hasta joyas, productos de electrónica, accesorios de vestir, etc. Sin embargo, el aeropuerto, a pesar de ser muy grande, no parece tener muchas tiendas. Parece un detalle tonto, pero la persona que pase muchas horas en aeropuertos entenderá que las tiendas son un instrumento ideal de distracción para matar esas largas horas de espera... me ha chocado que con tanto movimiento de pasajeros y con lo que venden en los aviones, que no tengan más tiendas en el aeropuerto. Es de lógica.

Otra cosa que es interesante de observar es la “transformación” de las razas cuando viajas de un país a otro. Esto me llamaba mucho la atención cuando volvía a Europa desde Taiwan, en la época que no viajaba a Europa muy a menudo. Estaba acostumbrada a estar rodeada de asiáticos, y cuando llegaba a Londres para cambiar de vuelo a Barcelona, me chocaba ver de repente a tantos europeos juntos... a los que además veía enormes de tamaño en comparación a los Taiwaneses! Malasia es diferente en este aspecto - Taiwan era un pais muy homogéneo, en lo que a distribución racial se refiere: la inmensa mayoría de la población (por no decir toda) es de raza China, y no se ven muchos extranjeros viviendo o haciendo turismo allí. Si te metes en un vuelo que va o regresa desde Taipei, verás que la mayoría de los pasajeros son Chinos. Malasia es un pais multirracial, con una población compuesta de Malayos, Chinos e Indios. Además Malasia tiene una proporción alta de extranjeros que residen y trabajan allí, y también atrae muchos turistas, no sólo de la región, pero también de países árabes, Europa y Australia. Esta mezcla de razas se puede observar en la “población” de los aviones que salen y llegan a Kuala Lumpur.

Ahora que estoy en Dubai esperando el vuelo hacia Manchester, la proporción de asiáticos es mucho menor, con la mayoría de pasajeros a punto de embarcar de raza Europea.

Vaya descubrimiento! Realmente lo que acabo de contar no tiene ningún valor informativo, ni siquiera de entretenimiento... es simplemente una observación de una mente cansada y confundida por el cambio horario.

Y dicho ésto, me voy que nos llaman para embarcar...