sábado, 9 de septiembre de 2006

Una semana en Manchester

Hoy es el último día de mi visita a Manchester y admito que la semana ha sido mucho más agradable de lo que me esperaba.

Llegué aquí el domingo pasado por cosas de trabajo y con pocas ganas. Los últimos dos meses habían sido muy malos con los estreses habituales, los viajes a Barcelona, y sobretodo con la enfermedad repentina y el posterior fallecimiento de mi padre. No hacía ni una semana que había regresado a Kuala Lumpur y a la realidad de lo cotidiano. Me sentía estresada y agotada, tanto a nivel físico como mental y emocional.

Me sentía vacía, añorada de mi familia y de mis amigos más cercanos. No me apetecía ir a Manchester, no me apetecía preparar ni dar una presentación de trabajo, no me apetecía ir a reuniones. Además tenía que resignarme a saber que estaba bien cerquita de Barcelona, pero que por cuestiones de trabajo y falta de días de vacaciones, no podría escaparme un par de días. El único aliciente de venirme a Manchester en ese momento hubiera sido poder ver a mi querido amigo José María, pero la mala suerte es que esta semana precisamente estaba fuera de vacaciones con su novio, John. Mala suerte.

Pero como dicen, las cosas salen de la manera que menos te esperan y ha sido una buena semana. Os cuento por qué...

A nivel de trabajo las cosas salieron bien. El miércoles tuvimos que dar unas presentaciones (como una especie de seminarios) a un grupo de Universidades británicas. Me preocupaba el hecho de que no había tenido mucho tiempo de prepararme, pero salieron bien y la gente se marchó contenta.

Las reuniones que tuve con mis compañeros de la oficina de Manchester también fueron muy bien. Adelantamos faena y tuvimos buenas ideas para un número de eventos y proyectos.

A diferencia de Kuala Lumpur, donde nunca tengo tiempo de hacer nada, el horario me permitió salir con mis compañeras a cenar y pasear por Manchester. Fuimos, como no, a Chinatown a cenar a uno de los chinos de allí. Una tarde me aventuré al Cornerhouse Cinema, un cine donde proyectan películas europeas y de arte y ensayo, a ver “Volver”, la última de Almodóvar. Disfrute muchísimo yendo al cine sola y la película me encantó. La verdad es que me sorprendió gratamente la interpretación de Penélope Cruz.

Otra noche nos invitó a cenar a su casa una compañera nuestra, Janet. Janet us Búlgara y ya hace varios años que vive en Manchester. Es una chica de mi edad y me llevo muy bien con ella. Janet se portó de maravilla con nosotras y nos cocinó una cena buenísima. Todas disfrutamos mucho de la velada en su casa, con la comida, la conversación, una botella de Rioja y con Gilbert, el gato de Janet, que curiosamente se comporta más como un perro!

También durante este viaje tuve la oportunidad de ver a mi amiga Errim, a la que hacía mucho que no veía. Errim hacía antes el mismo trabajo que yo pero basada en Singapur, pero el año pasado dejó la empresa y ha regresado a Inglaterra, donde trabaja para una de las Universidades de aquí. Errim es una persona a la que quiero y aprecio mucho, ya que hace años que la conozco y hemos pasado muy buenos momentos juntas. Tiene dos hijas, y yo soy la madrina de la pequeña - Zahra.

Y la semana terminó muy bien con un día muy interesante y una sorpresa al final...

Pasé el día con Maurice Smith, “Her Majesty’s Chief Inspector”. Maurice es el hombre al cargo de una organización financiada por el gobierno británico que se llama Ofsted. Ofsted se ocupa de asegurar que se consigan los estándards de calidad de educación y cuidado infantil en toda Inglaterra. Es una organización muy grande con más de 2.000 empleados, y que se dedica a hacer inspecciones de todos los colegios, guarderías y centros de cuidado. En Agosto invitamos a Maurice a Malasia a dar una charla en una conferencia, y esta vez me invitó a visitar sus oficinas en Manchester.

En el ámbito educativo, Ofsted tiene una muy buena reputación, no sólo en el Reino Unido pero también a nivel internacional. Maurice es una personalidad en este ámbito y me sentí muy afortunada de que alguien tan importante me dedicara su tiempo.

Comí con Maurice y después pasé la tarde en las oficinas de Manchester, donde los diferentes jefes de sección me enseñaron como funcionaba todo. Las oficinas eran impresionantes, situadas en un edificio histórico de Manchester, el Royal Exchange Building. El ambiente de trabajo y el entorno eran de envidiar, con unos sistemas informáticos bestiales, oficinas amplias, llenas de luz, ordenadas y limpias. Estaba todo organizadísimo. Hablé con muchos empleados y me enseñaron como funcionaba todo... hasta estuve escuchando algunas de las llamadas que contestaban las chicas que dan toda la infomación telefónica. Me gustó mucho.

Por la tarde cené con Maurice y su esposa Alison en un restaurante muy bonito italiano y de ahí fuimos al Royal Exchange Theatre a ver “Mary Barton”, una obra que habla sobre la vida en el Manchester de la época victoriana.

Y ahí es cuando tuve la sorpresa: José María me envió un mensaje para preguntarme si todavía estaba en Manchester. Él acababa de llegar de vacaciones esa misma tarde.

Así que después de la obra de teatro (que me encantó), José María y John me vinieron a buscar al teatro y nos fuimos a tomar algo. Me alegré tantísimo de poder verles, ya que hacía como ocho meses que no nos veíamos y habían tantas cosas de las que hablar. Fue la mejor manera de terminar la semana en Manchester.

Y ahora aquí estoy, en la cafetería del Cornerhouse Cinema, tomándome un café con leche, y recapitulando la semana. Acabo de salir de ver la película Little Miss Sunshine, la cual me ha gustado mucho - me ha conmovido y me ha hecho sonreir. Acabo mi café y me pongo en ruta hacia el aeropuerto, unas ocho horas hasta Dubai, una espera, cambio de avión y otras siete u ocho horas hasta Kuala Lumpur...

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