martes, 26 de septiembre de 2006

Regreso a Taipei






El viernes pasado de nuevo me encontré haciendo la maleta a toda prisa y de camino al aeropuerto internacional de Kuala Lumpur (KLIA le llaman aquí). Esta vez de camino a Taipei.

Un viaje a Taiwan siempre tiene una carga emocional fuerte - al fin y al cabo, pasé nueve años viviendo en ese país (más de una cuarta parte de mi vida!) y a pesar de que el viaje era por motivos de trabajo, no podía evitar sentir un gusanillo en el estómago: una mezcla de alegría, nervios y una pizquita de melancolía.

Desde que me trasladé a Malasia en Octubre de 2004, ésta era la tercera visita a Taipei. La primera fue en Junio del 2005, cuando paré en Taipei un fin de semana de camino a una conferencia en Tokyo. Aquél fue un viaje un tanto extraño ya que era una visita demasiado reciente después de mi partida y además pocos meses antes había estado de baja dos meses por el tema de mi enfermedad. A nivel emocional estaba un tanto desorientada, intentando equilibrar y digerir todos los eventos de los últimos meses: la marcha de Taiwan, mis problemas con la salud, la adaptación a Malasia y al nuevo trabajo, etc. Fue un viaje que, aunque interesante, no lo acabé de disfrutar o en cierta manera “asimilar” del todo.

La segunda visita fue bastante reciente, el mes de Junio pasado, y esta vez por motivos de trabajo. Fueron tres o cuatro días con un programa apretado y muchos compromisos de trabajo. Apenas me dio tiempo de reaccionar al hecho de que estaba en Taipei y de organizarme el tiempo de la manera más aprovechable posible. La mayoría de mi tiempo libre la pasé con mis ex-compañeras de trabajo del British Council, incluída Fay, que vino especialmente desde Kaohsiung (en el sur de Taiwan) para verme y se quedó en el hotel conmigo.

Esta tercera visita fue algo inesperada ya que en principio no estaba previsto que tuviera que ir, y no se confirmó nada hasta cuatro días antes del viaje... os explico el por qué.

Hace cinco años y cuando yo aún trabajaba en Taiwan, organizamos una competición en colaboración con la Universidad de Bristol que consistía en que los equipos participantes tenían que construir unos modelos (como unas estructuras de ingeniería en miniatura) que depués eran sometidos a simulacros de terremoto en una plancha especial que se llama “shaking table”. El modelo que resistía el terremoto de mayor potencia, pues ganaba la competición. A esta competición (creada por unos académicos de Bristol) la bautizamos IDEERS (Introducing and Demonstrating Earthquake Engineering Research in Schools).


La competición atrajo equipos de numerosos colegios y universidades de Taiwan y fue un gran éxito debido a la relevancia de los terremotos en Taiwan (en 1999 hubo un gran terremoto en Taiwan que causó miles de muertos) y la importancia de entender cómo se pueden mejorar las estructuras de los edificios para que resistan posibles terremotos y temblores. La competición era una manera de demostrar y enseñar principios de ingeniería de una manera creativa, divertida y práctica, además de dar una oportunidad a los participantes de aprender a trabajar en equipo y ganar premios!

Debido al éxito de esta competición, la volvimos a repetir año tras año, cada vez con más participantes, y a partir del 2003, con participantes de otros países además de Taiwan.

Este año, y como ya conocía el evento, conseguimos la participación de tres equipos de estudiantes de Malasia: un equipo de secundaria del St Mary’s School en Sabah y dos equipos de la University Malaysia Sabah. Además de los tres equipos participantes, pensamos que sería una buena idea invitar también a periodistas de los principales periódicos a nivel nacional y de Sabah y a un equipo de televisión de una de las cadenas principales nacionales de Malasia, NTV7.

A los pocos días de regresar yo de Manchester, mis compañeros me pidieron que acompañara a la “expedición malaya a Taiwan” para dar apoyo a los participantes y ayudar con las entrevistas con la prensa y televisión.

Y así me encontré ese viernes del que hablaba antes, haciendo las maletas y de camino al aeropuerto.

A nivel profesional han sido tres días muy interesantes y llenos de emociones. Los seis periodistas y el cámara de Malasia se lo pasaron en grande y no se esperaban que la competición tuviera esa gran magnitud y ambientazo, con 95 equipos participantes de 10 países, incluído Taiwan. Pero lo más importante es que los 12 estudiantes de Malasia que compitieron lo disfrutaron aún más, aprendieron y se lo curraron muchísimo. Además, St Mary’s quedó en tercera posición, compitiendo con 33 equipos en la misma categoría!

Reímos mucho, animamos a los chicos de Malasia con una bandera que tomamos prestada de una tienda del aeropuerto de Kota Kinabalu en Sabah (ya que nos olvidamos de traer una!), los periodistas y cadenas de televisión de Taiwan se enamoraron del equipo de St Mary’s y no paraban de entrevistarlos y fotografiarlos... en fin, fue como la entrega de Oscars y las estrellas fueron los participantes de los diferentes países.

Desde mi punto de vista personal, fue bonito ver un proyecto que introduje en Taiwan hace ya cinco años crecer de esta manera, y ahora poderlo disfrutar y observar desde una perspectiva totalmente distinta. En la ceremonia de apertura de la competición ayudé a la Directora del British Council de Taiwan a traducir su discurso al Chino de manera improvisada y recibí una ovación del público, lo cual me emocionó. Pero lo más emotivo fue que mis compañeros de Taipei me agradecieron públicamente por haber introducido el proyecto en Taiwan cinco años atrás. Fue un gran detalle, desde luego.

A nivel personal fue una visita más emotiva que las anteriores. Quizás en las visitas anteriores no tuve tiempo de “reaccionar” emocionalmente al hecho de estar de vuelta en Taipei, o quizás simplemente me protegí de manera inconsciente a esa reacción por miedo a la melancolía o a la nostalgia. Esta vez fue diferente.

Quizás llegué a Taipei con los ojos más abiertos. Quizás no utilicé el trabajo como “capa protectora” sino como un espejo que reflejaba muchos de los grandes momentos que pasé en Taiwan y la apreciación, el afecto y el lazo emocional que siento hacia mis ex-compañeros de trabajo. Quizás llegué con una evaluación más sólida en mi cabeza de los acontecimientos vividos durante los dos últimos años desde que dejé Taiwan y me aventuré hacia Malasia, y esta evaluación me permitió poner mis sentimientos en la balanza, apreciar y valorar más lo que tuve, lo que tengo, lo que perdí y lo que gané.

Quizás esta vez fui más honesta con mis amigos más cercanos en Taiwan y ellos a su vez me ayudaron a ser más honesta conmigo misma.

Quizás esta honestidad es la realización y aceptación de que debo mucho a Taipei, la ciudad que me acogió durante 9 años de mi vida y que me convirtió en la persona que soy. La aceptación de que la vida se ha endurecido y complicado, que mucha de la simplicidad de los días vividos allí se ha perdido, y que el aparente éxito profesional, en retrospectiva, ha supuesto un sacrificio mayor de lo esperado. Que la felicidad reside muchas veces en las cosas y experiencias más simples, y que a menudo nos engañamos intentando buscarla en las más complicadas.

El encuentro con Taipei, con mis compañeros y amigos que me conocen bien, me ha hecho valorar aún más no sólo los bonitos recuerdos y experiencias vividas, sino también los lazos que tengo con ese lugar y las personas a las que aprecio. Este encuentro también ha acabado de confirmar que mi corazón está con mi familia y con los amigos a los que quiero, y que este vínculo se hace cada día más fuerte y más importante.

4 comentarios:

  1. Su xiao!! Sigo con mucho interés tu blog. Tus historias son muy interesantes, sobretodo porque no son simples anécdotas, sino reflexiones sobre el auténtico significado de las cosas. Lo que no se cuenta, en realidad no existe. Un diario lo convierte en historia, pasa a pertenecer a la memoria colectiva de los lectores. Quizás la felicidad sea esto,crear empatías con otros seres humanos.

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  2. Gracias Rinxoleta!!! Eres mi super fan! Jajaja! Yo espero también un blog nuevo tuyo.... venga, anímate!

    Por cierto, quién es "marcores"?

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  3. Me gusta que tengas que resolver un enigma...un nuevo reto..saber quién soy. Desde el primer día que vi tu blog, me vinieron enormes ganas de escribir, de participar. Pero soy tan tímido, que creo que mis opiniones no interesan a nadie. Si me lo permites seguiré leyendo tu blog y escribiendo de vez en cuando.
    Un abrazo.

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  4. OK Marcores, me gustan los enigmas... pero por lo menos dame una pista...

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Muchas gracias por pasarte por "Tres Cosas Hermosas" y dejarnos un comentario!