domingo, 3 de septiembre de 2006

Aeropuertos

Ahora: 10 de la mañana en Kuala Lumpur, 4 de la mañana en Barcelona y 3 de la mañana en Manchester. Pero estas horas del día para mi no existen, han desaparecido de mi día: ahora estoy en Dubai, y aquí son las 6 de la mañana.

Es extraño llegar al aeropuerto de una ciudad y un país en los que nunca has estado, especialmente si estás de tránsito y no haces más que pasar unas escasas horas atrapada en una terminal. Para empezar llevas el cansancio de más de seis horas enfrascada en el asiento minúsculo de un avión - acentuado esta vez más por el hecho de haberme tocado un asiento entre dos pasajeros, limitando aún más mi movilidad. A ésto le añades la falta de sueño y la desorientación causada por el cambio horario. Y a partir de ahí, seguir paso a paso todos los protocolos que conlleva el transporte aéreo: embarque y desembarque, caminar largos pasillos, controles de seguridad exhaustivos (quitándonos zapatos y todo), salas de tránsito, tiendas duty free y starbucks o sucedáneos llenos de viajeros con cara de confundidos.

Y aquí estoy en Dubai, por primera vez, de paso entre Kuala Lumpur y Manchester. Es difícil, o imposible, hacerme una idea de cómo es esta ciudad... el aeropuerto es moderno, es claramente un aeropuerto de tránsito entre Asia y Europa principalmente. Antes de las seis de la mañana ya se aglomeran los pasajeros alrededor de las puertas de embarque, ocupando todos los asientos, y la moqueta, intentando recuperar horas de sueño o simplemente dormir para matar las horas de espera.

Curiosamente, me ha llamado la atención que Emirates, la aerolínea nacional y en la que viajo esta vez, tenía la selección más variada y abundante de artículos duty free de venta a bordo que he visto jamás en ninguna compañía aérea. Vendían de todo, desde la selección más impresionante de perfumes y productos de belleza, hasta joyas, productos de electrónica, accesorios de vestir, etc. Sin embargo, el aeropuerto, a pesar de ser muy grande, no parece tener muchas tiendas. Parece un detalle tonto, pero la persona que pase muchas horas en aeropuertos entenderá que las tiendas son un instrumento ideal de distracción para matar esas largas horas de espera... me ha chocado que con tanto movimiento de pasajeros y con lo que venden en los aviones, que no tengan más tiendas en el aeropuerto. Es de lógica.

Otra cosa que es interesante de observar es la “transformación” de las razas cuando viajas de un país a otro. Esto me llamaba mucho la atención cuando volvía a Europa desde Taiwan, en la época que no viajaba a Europa muy a menudo. Estaba acostumbrada a estar rodeada de asiáticos, y cuando llegaba a Londres para cambiar de vuelo a Barcelona, me chocaba ver de repente a tantos europeos juntos... a los que además veía enormes de tamaño en comparación a los Taiwaneses! Malasia es diferente en este aspecto - Taiwan era un pais muy homogéneo, en lo que a distribución racial se refiere: la inmensa mayoría de la población (por no decir toda) es de raza China, y no se ven muchos extranjeros viviendo o haciendo turismo allí. Si te metes en un vuelo que va o regresa desde Taipei, verás que la mayoría de los pasajeros son Chinos. Malasia es un pais multirracial, con una población compuesta de Malayos, Chinos e Indios. Además Malasia tiene una proporción alta de extranjeros que residen y trabajan allí, y también atrae muchos turistas, no sólo de la región, pero también de países árabes, Europa y Australia. Esta mezcla de razas se puede observar en la “población” de los aviones que salen y llegan a Kuala Lumpur.

Ahora que estoy en Dubai esperando el vuelo hacia Manchester, la proporción de asiáticos es mucho menor, con la mayoría de pasajeros a punto de embarcar de raza Europea.

Vaya descubrimiento! Realmente lo que acabo de contar no tiene ningún valor informativo, ni siquiera de entretenimiento... es simplemente una observación de una mente cansada y confundida por el cambio horario.

Y dicho ésto, me voy que nos llaman para embarcar...

2 comentarios:

  1. A mi los aeropuertos me parecen muy artificiales. Jaulas de cristal llenas de gente deambulando. Esperando que les abran la puerta para al fin ser libres. Camuflan este ambiente tan triste con cafeterias y tiendas de lujo. Pero es un ardid, atrapados en tierra de nadie, gente de toda clase se cruzan miradas y comparten sala de espera. Un Babel que se reproduce en cada ciudad y que tal como dices sorprende que se mantenga en equilibrio entre tantas razas y culturas mezcladas. Si tuviera la oportunidad de pasar el tiempo que tu pasas encerrada en un aeropuerto, me dedicaría al igual que tú a observar toda esa gente e imaginar qué clase de personas son: santos corruptos, pobres diablos, futuras promesas?

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  2. Gracias Rinxoleta por tu comentario... me hace mucha ilusión que contribuyas al blog. De aquí unas horas vuelvo a meterme en ese mundo extraño de los aeropuertos... me esperan muchas horas de viaje y parece mentira que mañana ya no estaré ni en Manchester ni en Europa, pero en Kuala Lumpur.

    Espero con muchas ganas a leer mas "posts" en tu blog...

    Besos!

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